Cada vez que converso con estudiantes o con jóvenes profesionales aparece la misma inquietud: ¿cómo construir un proyecto laboral estable en un mundo donde el empleo cambia permanentemente?
Durante muchos años pensamos el trabajo como una relación de dependencia que acompañaría toda una vida. Hoy ese paradigma está cambiando. Las nuevas generaciones buscan autonomía, propósito, participación y la posibilidad de desarrollar proyectos propios.
En ese escenario, creo que el cooperativismo de trabajo tiene mucho para ofrecer.
A lo largo de mi carrera tuve la oportunidad de acompañar a cooperativas nacidas en contextos muy distintos. Algunas surgieron para recuperar empresas en crisis. Otras fueron impulsadas por profesionales, técnicos, trabajadores de la economía del conocimiento o jóvenes que decidieron emprender de manera asociativa desde el inicio.
Todas tenían algo en común: comprendieron que asociarse no significa resignar independencia, sino multiplicar capacidades.
En El Trabajo Cooperativo sostengo que el trabajo asociado constituye una de las herramientas más potentes para transformar la incertidumbre en oportunidades. No se trata solamente de generar empleo. Se trata de construir organizaciones donde quienes trabajan también participan de las decisiones, comparten responsabilidades y proyectan el crecimiento colectivo.
Los organismos internacionales también avanzan en esa dirección. La Organización Internacional del Trabajo reconoce desde hace años el aporte de las cooperativas al trabajo decente, mientras que las Naciones Unidas destacaron nuevamente su contribución al desarrollo sostenible al declarar 2025 como Año Internacional de las Cooperativas.
Sin embargo, también aprendí que la buena voluntad no alcanza.
Formar una cooperativa implica conocer un marco jurídico específico, organizar adecuadamente la gestión, construir liderazgos saludables, administrar recursos, comunicar con claridad y planificar el crecimiento. Ninguna organización nace sabiendo hacerlo todo.
Desde Estudio Macellari hemos acompañado durante años a grupos que comenzaron con una idea y hoy son organizaciones consolidadas. En ese recorrido comprobamos que el asesoramiento profesional temprano evita errores, fortalece las instituciones y permite que las personas puedan concentrarse en aquello que mejor saben hacer: desarrollar su proyecto productivo.
Muchas veces se piensa que el asesoramiento jurídico comienza cuando aparece un conflicto. Mi experiencia me dice exactamente lo contrario. Los mejores resultados llegan cuando el acompañamiento empieza desde el nacimiento mismo del proyecto.
Porque el gran desafío de las nuevas generaciones ya no es solamente conseguir trabajo.
Es construir organizaciones capaces de generar trabajo digno, sostenible y con futuro.
Y el cooperativismo tiene mucho para aportar en ese camino.
Foto: Encuentro de jóvenes cooperativistas en Misiones (Fuente: misiones.gob.ar)
